Me siento apenada por aquellos que renuncian a su propia vida.

Adolescentes que abandonan amigos, proyectos, estudios, familia… todo para entregarse a un amor que muchas veces no es más que un espejismo.

Soñadores que apartan su amor a la vida y a las personas, aficiones y necesidades… para perseguir un ideal.

Místicos incapaces de asumir que la Vida, o Dios, o el Universo, o el Infinito, disfruta intensamente cuando amamos a otros seres vivos.

Personas que relegan a un segundo plano su vida personal en nombre del Trabajo.

Me apenan porque en una vida plena cabe todo. Caben los recuerdos y las promesas de futuro. Cabe el presente. Caben los amigos, la familia, la pareja y la espiritualidad. Caben las aficiones y el trabajo. Cabe la belleza. Cabe el amor. Cabes tú y quepo yo. Cabe una canción.